
Todos quieren una parte de ti, y de pronto las obligaciones nos abruman.
Hacemos lo que haría cualquier persona en su sano juicio, huir de nuestras responsabilidades esperando a que alguien lo olvide.
Pero tarde o temprano nos alcanzan.
Y, a veces, ves que a la obligación a la que más pavor tienes no merece que hullas de ella.
Bello.
ResponderEliminar