La gente ya no vive, se gasta.
A fuego lento.
Y que más da. Gastémonos, vamos a quemarnos, arder, derretirnos.
Pero juntos.
De tal manera que cuando todo se desvanezca y todo caiga al suelo en forma de desgaste quede tan uniforme que sea imposible distinguirnos.
Y acabemos así.
Uniformes.
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