
¿Para que llorar con cada despedida? ¿acaso no somos ya unas veteranas? ¿acaso no hemos recorrido más kilómetros en poco menos de un año que en toda nuestra vida?...
Eso tendría que estar más que aprendido, el trayecto madrid-vigo/vigo-madrid nos lo deberíamos saber de memoria, subir al avión ya con los ojos cerrados, sentarse en el trén y sabernos el discurso de megafonía, montarse en el coche y tener que oir los mismos cd's rallados de Dalia cuyas canciones nunca pasan del siglo XX.
Y la estancia? que decir de la estancia...es como un simple patrón de conducta que se repite siempre igual y apenas se alteran el orden de los factores dependiendo de la estación del año en que nos encontremos, llegada-abrazos-risas-fiestas-playas-maaas fiestas-conciertos-madrugón-momento de irse-lloros-despedida-Fin.
Lo cierto es que si se pudiese resumir asi de bien todos esos momentos tan solo tendríamos que escribir un diario de abordo, en unos añitos publicarlo y vivir el resto de nuestra vida rascándonos la tripa.
te quiero mucho.
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